<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Blog de Carlos Goga &#187; crisis</title>
	<atom:link href="http://carlosgoga.com/tag/crisis/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://carlosgoga.com</link>
	<description></description>
	<lastBuildDate>Mon, 18 May 2026 18:01:34 +0000</lastBuildDate>
	<language></language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.3</generator>
<meta xmlns="http://www.w3.org/1999/xhtml" name="robots" content="noindex,follow" />
		<item>
		<title>¿Es España una evidencia de purple washing a nivel país?</title>
		<link>http://carlosgoga.com/es-espana-una-evidencia-de-purple-washing-a-nivel-pais/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=es-espana-una-evidencia-de-purple-washing-a-nivel-pais</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/es-espana-una-evidencia-de-purple-washing-a-nivel-pais/#comments</comments>
		<pubDate>Thu, 14 May 2026 15:06:33 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=2190</guid>
		<description><![CDATA[Florentino amenazó con irse del ABC, pero se quedó. Rubiales se atrincheró hasta que no hubo más remedio. Ábalos resiste en el fango. El Rey se fue a un exilio de lujo. Todos comparten el mismo manual: el victimismo del poderoso. El feminismo español sigue esperando que alguien pida perdón de verdad. Mientras tanto, nos queda la risa amarga de ver cómo el purple washing funciona a pleno rendimiento, recordándonos que, en este país, hay señores que todavía están por encima de cualquier ley, sea divina, humana o de igualdad.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hace unos días, algunos presenciamos, parte verguenza y parte carcajada, a Florentino Pérez de nuevo ante los micros. No busquen autocrítica tras la crisis del Real Madrid; lo que hubo fue un despliegue de victimismo y esa chulería de quien se siente dueño del tablero. El diario <em>Público</em> fue fino: &#8220;un señoro tan forrado de millones como de egolatría&#8221;.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:image {"align":"center","id":2198,"sizeSlug":"full","linkDestination":"media"} --></p>
<figure class="wp-block-image aligncenter size-full"><a href="http://carlosgoga.com/wp-content/uploads/2026/05/Gemini_Generated_Florentino-Abalos-Rubiales-JuanCarlosI_35.png"><img src="http://carlosgoga.com/wp-content/uploads/2026/05/Gemini_Generated_Florentino-Abalos-Rubiales-JuanCarlosI_35.png" alt="" class="wp-image-2198"/></a></figure>
<p><!-- /wp:image --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Pero el momento que nos interesa —el que hace saltar las costuras de nuestra supuesta modernidad— fue su ataque a una periodista del <em>ABC</em>. Soltó aquello de: <em>“Miren dos artículos&#8230; uno de ellos de una mujer que no sé ni si sabe algo de fútbol”</em>.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Es el machismo de manual, el de toda la vida. No importa la trayectoria ni el dato; importa el género para invalidar el criterio. Para Florentino, el fútbol sigue siendo ese santuario de testosterona donde las mujeres son, como mucho, invitadas bajo sospecha. Verlo ahí, exaltado y avinagrado, amenazando con darse de baja del periódico mientras menospreciaba a una profesional, no fue un exabrupto. Fue un síntoma. El síntoma de una élite que vive en una burbuja de impunidad donde el feminismo es algo que les pasa a los demás.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-2190"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>1. El &#8220;Lavado Púrpura&#8221;: ¿Fachada o realidad?</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Para los que se pierden con los términos: el <em>purple washing</em> es el arte de ponerse el lazo morado para la foto mientras por debajo se mantiene el cortijo de siempre. Es marketing de género.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>España se vende fuera como el paraíso de la igualdad: leyes pioneras (2004, 2007, 2022), paridad en listas, un Ministerio con presupuesto y el 8M como fiesta nacional de la conciencia. Pero si rascamos el barniz en los cuatro vértices del poder —política, deporte, empresa y Corona—, lo que queda es un feminismo que se detiene justo antes de entrar en los despachos de los de arriba.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>2. La zona de exclusión: Del Real Madrid a la Zarzuela</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Si analizamos los casos, el patrón es casi cómico si no fuera sangriento.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Florentino</strong> representa el poder económico que ni siquiera se molesta en lavar su imagen. El Madrid fue el último en tener equipo femenino y lo hizo casi por compromiso. Él no hace <em>purple washing</em> porque no le hace falta; su machismo es estructural y explícito. Lo grave es el &#8220;silencio país&#8221;: que el Estado no le pida ni una disculpa por menospreciar a una periodista demuestra que el feminismo oficial tiene un límite de entrada: el palco del Bernabéu.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Luego tenemos al <strong>PSOE con el caso Ábalos</strong>. El partido que abandera la causa toleró durante años a un alto cargo con dinámicas de poder que huelen a rancio clientelar con mujeres jóvenes. Cuando cayó, fue por las mascarillas, no por su ética de género. Aquí sí hay <em>purple washing</em>: se exige igualdad fuera, pero se protege el privilegio patriarcal dentro hasta que explotan los billetes.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Lo de <strong>Rubiales</strong> fue el ejemplo más puro. La Federación tenía campañas contra la violencia de género mientras su presidente besaba sin permiso y luego gritaba aquello de &#8220;no voy a dimitir&#8221; (un mantra que, por cierto, Florentino parece haber heredado). El Estado solo se movió cuando el escándalo internacional le manchaba la marca España.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y finalmente, <strong>la Corona</strong>. El caso de Juan Carlos I y Corinna es el nivel máximo. Acoso, uso de servicios de inteligencia e impunidad garantizada por una inviolabilidad que parece escrita en piedra. Felipe VI moderniza el discurso, pero el Estado protege al emérito. Es el lavado estructural: el feminismo es para el ciudadano de a pie, no para el que lleva corona (o la llevó).</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>3. Diagnóstico: Feminismo para las mayorías, impunidad para las élites</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>¿Es España un país de <em>purple washing</em>? No del todo, porque los avances sociales son reales y la calle empuja. Pero sí somos un ejemplo de <strong>feminismo de doble rasero</strong>.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hemos construido un relato potente para el exterior, pero mantenemos una &#8220;zona de excepción&#8221; para los hombres que habitan la cúspide. Esa zona está protegida por el miedo al poder económico (nadie toca a Florentino), la conveniencia partidista (el caso Ábalos) y la arquitectura legal (la Corona).</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Es una neutralidad de alma amarga la que siento al escribir esto. Es ver cómo el sistema se felicita por sus leyes mientras, en directo y a nivel nacional, un tipo con poder puede humillar a una mujer por su género sin que pase absolutamente nada.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Moraleja (y no me refiero a la población vecina)</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>¿Cómo podemos decir que somos un referente cuando el antiguo Jefe del Estado es impune, el partido del gobierno mira hacia otro lado con sus cuadros y el presidente del club más rico se ríe de las mujeres en rueda de prensa?</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>España tiene feminismo para las mayorías e indulgencia para las élites. Mientras esa doble vara no se rompa, el lazo morado seguirá siendo, para muchos en el poder, simplemente un complemento de temporada que combina bien con el traje, pero que no les aprieta el cuello.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Florentino amenazó con irse del ABC, pero se quedó. Rubiales se atrincheró hasta que no hubo más remedio. Ábalos resiste en el fango. El Rey se fue a un exilio de lujo. Todos comparten el mismo manual: el victimismo del poderoso. El feminismo español sigue esperando que alguien pida perdón de verdad. Mientras tanto, nos queda la risa amarga de ver cómo el <em>purple washing</em> funciona a pleno rendimiento, recordándonos que, en este país, hay señores que todavía están por encima de cualquier ley, sea divina, humana o de igualdad.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/es-espana-una-evidencia-de-purple-washing-a-nivel-pais/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Conciencia, equilibrio y límites en la era de la IA</title>
		<link>http://carlosgoga.com/manifiesto-conciencia-equilibrio-y-limites-en-la-era-de-la-ia/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=manifiesto-conciencia-equilibrio-y-limites-en-la-era-de-la-ia</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/manifiesto-conciencia-equilibrio-y-limites-en-la-era-de-la-ia/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 16 Mar 2026 18:51:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[otra economía]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[emprendedor]]></category>
		<category><![CDATA[innovación]]></category>
		<category><![CDATA[oportunidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=2135</guid>
		<description><![CDATA[El futuro no será de quienes adopten más tecnología. Será de quienes sepan integrar velocidad y criterio, sostener tensiones sin romperse, y poner límites donde el sistema no los pone. Porque la verdadera inteligencia, en esta nueva era, no está en hacer más. Está en saber qué merece ser hecho.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No estamos ante un cambio tecnológico. Estamos ante un cambio de reglas<br />Durante años pensamos que el reto era acceder a la tecnología.<br />Hoy el reto es otro.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es tener acceso.<br />Es saber cómo usarlo.<br />No es conectarse.<br />Es multiplicarse sin perderse.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La IA no solo está cambiando lo que hacemos.<br />Está cambiando cómo decidimos, cómo trabajamos y cómo nos relacionamos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y eso está generando nuevas tensiones que ya no podemos ignorar.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-2135"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>La brecha de la IA: la nueva desigualdad</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La primera señal es la aparición de una nueva brecha.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No separa a quienes tienen acceso de quienes no.<br />Separa a quienes saben amplificarse de quienes no.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Dos personas con las mismas herramientas pueden generar resultados radicalmente distintos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No por talento.<br />Por forma de operar.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Esta brecha es invisible, progresiva y acumulativa.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La exploramos en detalle aquí: <a href="http://blog.carlosgoga.com/la-brecha-de-la-ia-la-nueva-desigualdad-invisible/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">http://blog.carlosgoga.com/la-brecha-de-la-ia-la-nueva-desigualdad-invisible/</a></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>A y B: las dos inteligencias que debemos integrar</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La segunda señal es más profunda.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No estamos ante un conflicto entre personas.<br />Estamos ante una tensión entre dos modos de operar:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>A, que protege, contextualiza y da coherencia.<br />B, que impulsa, simplifica y permite avanzar.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Ambos son necesarios.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El problema aparece cuando el sistema obliga a elegir.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Cuando la velocidad se impone sin contexto, o cuando la prudencia bloquea la acción, el sistema pierde equilibrio.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Este equilibrio no se resuelve eligiendo uno.<br />Se resuelve aprendiendo a alternarlos con conciencia.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Lo desarrollamos aquí: <a href="http://blog.carlosgoga.com/aprender-a-convivir-con-nuestras-dos-inteligencias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">http://blog.carlosgoga.com/aprender-a-convivir-con-nuestras-dos-inteligencias/</a></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Cuando no lo gestionamos: los riesgos se vuelven estructurales</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Si ignoramos estas dos dinámicas —la brecha de la IA y la tensión A–B— aparecen consecuencias claras:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>desigualdad silenciosa entre profesionales,<br />organizaciones con dos velocidades,<br />decisiones rápidas pero frágiles,<br />culturas prudentes pero irrelevantes,<br />dependencia de unos pocos,<br />pérdida de coherencia en el mercado.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El problema no es el error puntual.<br />Es la normalización del desequilibrio.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Cuando eso ocurre, deja de percibirse como problema y pasa a formar parte del sistema.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Este análisis está aquí: <a rel="noreferrer noopener" href="http://carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/" target="_blank">http://</a><a rel="noreferrer noopener" href="http://carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/" target="_blank">b</a><a rel="noreferrer noopener" href="http://carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/" target="_blank">l</a><a rel="noreferrer noopener" href="http://carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/" target="_blank">o</a><a rel="noreferrer noopener" href="http://carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/" target="_blank">g</a><a href="http://carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">.</a><a rel="noreferrer noopener" href="http://carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/" target="_blank">carlosgoga.com/cuando-ignoramos-la-brecha-de-la-ia-y-no-integramos-a-y-b-los-riesgos-que-ya-estan-aqui/</a></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>La sobrecarga silenciosa: el síntoma que lo revela todo</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y entonces aparece el síntoma más cotidiano y más ignorado.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga silenciosa.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Ese fenómeno por el cual el trabajo crece poco a poco, sin que nadie lo haya decidido.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Más tareas.<br />Más respuestas.<br />Más temas.<br />Más responsabilidad.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La IA acelera este proceso: lo que empieza como eficiencia se convierte en expectativa.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y cuando no se gestiona, el resultado es claro: <em>burnout</em>.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es un fallo individual.<br />Es la consecuencia natural de un sistema sin límites.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Lo abordamos aquí: <a href="http://blog.carlosgoga.com/sobrecarga-silenciosa-cuando-la-ia-empuja-sin-que-nadie-lo-decida/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">http://blog.carlosgoga.com/sobrecarga-silenciosa-cuando-la-ia-empuja-sin-que-nadie-lo-decida/</a></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Lo que está en juego</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es la tecnología.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Es cómo reorganiza:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>el valor,<br />la autoridad,<br />el mérito,<br />la velocidad,<br />la confianza.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Estamos redefiniendo qué significa trabajar bien y qué es una buena organización .</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y eso no se resolverá solo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Lo que necesitamos ahora</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No más herramientas.<br />Más conciencia.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No más velocidad.<br />Mejor criterio.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No más control.<br />Mejores límites.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Necesitamos:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>aprender a delegar cognitivamente sin perder criterio,<br />integrar A y B en nuestras decisiones,<br />definir qué no hacer,<br />proteger el tiempo de comprensión,<br />evitar que la eficiencia se convierta en sobrecarga.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>La responsabilidad es compartida y el éxito colectivo</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Esto no es solo un reto individual.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Es un reto de:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>líderes, que deben proteger el contexto sin frenar el avance,<br />equipos, que deben sostener tensiones sin romper la confianza,<br />organizaciones, que deben rediseñar sistemas resilientes que no dependan de héroes.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El futuro no será de quienes adopten más tecnología.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Será de quienes sepan:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>integrar velocidad y criterio,<br />sostener tensiones sin romperse,<br />y poner límites donde el sistema no los pone.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Porque la verdadera inteligencia, en esta nueva era,<br />no está en hacer más.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Está en saber qué merece ser hecho.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/manifiesto-conciencia-equilibrio-y-limites-en-la-era-de-la-ia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Sobrecarga silenciosa: cuando la IA empuja sin que nadie lo decida</title>
		<link>http://carlosgoga.com/sobrecarga-silenciosa-cuando-la-ia-empuja-sin-que-nadie-lo-decida/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=sobrecarga-silenciosa-cuando-la-ia-empuja-sin-que-nadie-lo-decida</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/sobrecarga-silenciosa-cuando-la-ia-empuja-sin-que-nadie-lo-decida/#comments</comments>
		<pubDate>Mon, 09 Mar 2026 18:11:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[otra economía]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[innovación]]></category>
		<category><![CDATA[oportunidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=2133</guid>
		<description><![CDATA[La tecnología amplía lo que podemos hacer. Pero si no decidimos qué no hacer, el sistema siempre llenará ese espacio. La sobrecarga silenciosa no es un fallo individual.
Es una consecuencia natural de un entorno que no pone límites. Y por eso, aprender a ponerlos se convierte en una nueva forma de inteligencia.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No siempre trabajamos más porque nos lo pidan. A veces trabajamos más porque simplemente ocurre.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hay un fenómeno cada vez más frecuente, especialmente en entornos digitales y con el uso creciente de la IA, que en inglés se denomina <strong><em><a href="https://hbr.org/2026/02/ai-doesnt-reduce-work-it-intensifies-it" data-type="URL" data-id="https://hbr.org/2026/02/ai-doesnt-reduce-work-it-intensifies-it" target="_blank" rel="noreferrer noopener">workload creep</a></em></strong> —lo que comienza como productividad acaba convirtiéndose en una nueva expectativa normal. En castellano, elijo llamarlo &#8220;<strong>sobrecarga silenciosa</strong>&#8220;.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es un aumento repentino del trabajo.<br />No es una crisis puntual.<br />Es una expansión progresiva, casi imperceptible, de lo que hacemos cada día.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y cuando nos damos cuenta, ya estamos dentro.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-2133"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>La sobrecarga que no se ve y se instala sola</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga tradicional era visible:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>más horas,<br />más presión,<br />más urgencia.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga silenciosa es distinta:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>más tareas pequeñas,<br />más respuestas rápidas,<br />más temas abiertos,<br />más responsabilidad difusa.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Nada de esto parece crítico por separado.<br />Pero todo junto transforma la experiencia del trabajo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga silenciosa no llega de golpe. Se instala poco a poco:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>aceptas una tarea adicional,<br />automatizas algo y puedes asumir más,<br />respondes rápido a una petición puntual,<br />alguien cuenta contigo para algo nuevo,<br />una herramienta te permite hacer más en menos tiempo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Cada paso parece razonable.<br />Ninguno parece problemático.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Pero suma.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y <a href="https://www.mindstudio.ai/blog/what-is-ai-workload-creep" data-type="URL" data-id="https://www.mindstudio.ai/blog/what-is-ai-workload-creep" target="_blank" rel="noreferrer noopener">lo que suma sin límite, acaba desbordando.</a></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>La IA como combustible perfecto</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La tecnología, y especialmente la IA, prometen hacernos más eficientes. Y lo hacen.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Pero también generan un efecto colateral poderoso:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>cuando puedes hacer más, se espera que hagas más.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La IA no solo aumenta la productividad.<br />Aumenta la superficie de lo que es posible.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y cuando lo posible se amplía sin límites claros, se convierte en esperado.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Por eso la IA es el combustible ideal para que la sobrecarga silenciosa se produzca de manera masiva.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es una intuición individual: empieza a ser un patrón observado. Este fenómeno, que algunos ya describen como workload creep, ha sido analizado recientemente incluso desde entornos como Harvard Business Review: <a href="https://hbr.org/2026/02/ai-doesnt-reduce-work-it-intensifies-it" target="_blank" rel="noreferrer noopener">https://hbr.org/2026/02/ai-doesnt-reduce-work-it-intensifies-it</a></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No reduce carga.<br />Expande el sistema.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>La relación con A y B</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Aquí vuelve a aparecer <a href="http://carlosgoga.com/aprender-a-convivir-con-nuestras-dos-inteligencias/" data-type="URL" data-id="http://carlosgoga.com/aprender-a-convivir-con-nuestras-dos-inteligencias/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">la tensión que ya hemos explorado.</a></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga silenciosa no pertenece solo a un modo. Puede emerger en ambos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Puede aparecer en B cuando se prioriza la cantidad y la velocidad sobre cualquier otro parámetro: más control, más seguimiento, más validaciones, más temas abiertos… sin un criterio claro de límite.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Puede aparecer en A cuando acompaña a B sin límites claros: respondiendo, absorbiendo, resolviendo, avanzando… pero sin cuestionar qué debería realmente hacerse.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El modo B empuja.<br />El modo A debería contener.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Cuando ninguno de los dos introduce &#8220;límites conscientes&#8221;, el trabajo se expande sin control.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Decimos sí porque podemos, no porque debamos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Señales de alerta</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga silenciosa no se anuncia, pero deja huellas:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>agenda llena de pequeñas tareas que antes no existían,<br />sensación de estar siempre ocupado pero poco enfocado,<br />menos tiempo para pensar, más tiempo para reaccionar,<br />dificultad para identificar qué es realmente importante,<br />tareas que no recuerdas cuándo aceptaste.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es falta de disciplina.<br />Es falta de límites explícitos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>El resultado natural: el burnout</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Cuando la sobrecarga silenciosa no se gestiona, el resultado no es neutro.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El burnout individual no aparece de forma repentina. Es la consecuencia natural de una expansión sostenida del trabajo sin espacio de recuperación ni criterio de priorización.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Fatiga acumulada,<br />pérdida de claridad,<br />disminución de la calidad en las decisiones,<br />desconexión progresiva del sentido del trabajo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es debilidad individual.<br />Es una respuesta lógica de un sistema sin límites.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Cuando la sobrecarga se normaliza</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El mayor peligro no es que ocurra.<br />Es que se vuelva normal.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Cuando nadie cuestiona la expansión del trabajo,<br />cuando responder rápido se convierte en expectativa constante,<br />cuando lo urgente sustituye sistemáticamente a lo importante,</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>la sobrecarga deja de ser un problema y se convierte en sistema.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y entonces ya no se percibe.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Qué hacer</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga silenciosa no se resuelve trabajando mejor.<br />Se resuelve decidiendo mejor.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Algunas preguntas simples pueden cambiar mucho:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>¿Qué estoy haciendo hoy que antes no hacía?<br />¿Qué tareas puedo dejar de hacer sin impacto real?<br />¿Qué estoy haciendo porque puedo y no porque debo?<br />¿Qué merece tiempo de pensamiento y no solo respuesta rápida?</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No se trata de hacer menos por sistema.<br />Se trata de hacer lo que importa con intención.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Idea final: poner límites como una llave maestra</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La tecnología amplía lo que podemos hacer. Y la IA lo hace de manera espectacular.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><em>Pero si no decidimos qué no hacer,<br />el sistema siempre llenará ese espacio.</em></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La sobrecarga silenciosa no es un fallo individual.<br />Es una consecuencia natural de un entorno que no pone límites.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y por eso, aprender a &#8220;poner límites&#8221; se convierte en una nueva forma de inteligencia.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/sobrecarga-silenciosa-cuando-la-ia-empuja-sin-que-nadie-lo-decida/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Briony Cole y tres preguntas que nos devuelven a lo humano en la era de la IA</title>
		<link>http://carlosgoga.com/briony-cole-y-tres-preguntas-que-nos-devuelven-a-lo-humano-en-la-era-de-la-ia/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=briony-cole-y-tres-preguntas-que-nos-devuelven-a-lo-humano-en-la-era-de-la-ia</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/briony-cole-y-tres-preguntas-que-nos-devuelven-a-lo-humano-en-la-era-de-la-ia/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Feb 2026 17:41:24 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[educación]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[amar]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[corazón]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[ia]]></category>
		<category><![CDATA[innovación]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=2130</guid>
		<description><![CDATA[Te propongo algo simple: escucha la charla de Briony Cole y deja que estas preguntas te acompañen unos días. No para responderlas de inmediato, sino para observar. Observa cómo te relacionas. Observa cuándo evitas la incomodidad. Observa qué deseos sientes como propios y cuáles parecen aprendidos. Quizá descubras que la tarea no es protegernos de la tecnología,
sino proteger nuestra capacidad de seguir siendo humanos dentro de ella.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hace unos días escuché a Briony Cole en una charla TED y me ocurrió algo curioso: no salí con respuestas, salí con preguntas. Tres preguntas simples, incómodas y profundamente necesarias para cualquiera que esté viviendo —como todos— en medio de la expansión silenciosa de la inteligencia artificial en nuestras vidas íntimas. No hablaba de productividad, ni de eficiencia, ni de disrupción. Hablaba de humanidad. Y eso, hoy, quizás sea de lo más radical.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Briony Cole investiga el cruce entre tecnología, intimidad y el libre albedrio, o la agencia humana. Su enfoque no es tecnófobo ni ingenuamente optimista. Es más exigente: nos invita a observar cómo las tecnologías que adoptamos moldean nuestra manera de sentir, desear y relacionarnos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>En su charla propone tres preguntas que funcionan como una brújula ética y existencial. No son preguntas sobre la tecnología; son preguntas sobre nosotros. Aquí van:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-2130"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Pregunta 1 &#8211; ¿Puedo seguir abrazando lo desordenado de ser humano?</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La tecnología promete fricción cero: conversaciones perfectas, cuerpos optimizados, respuestas inmediatas, validación sin riesgo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Pero lo humano es torpe, incierto, contradictorio. Si dejamos de tolerar la incomodidad que nos ofrece lo humano, perdemos:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>la vulnerabilidad que abre vínculos reales<br />el aprendizaje que nace del error<br />la sorpresa que no estaba en ningún algoritmo</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Sin desorden, no hay intimidad. Solo simulación.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Pregunta 2 &#8211; ¿Estoy usando la IA para practicar y acercarme a quien soy… o para esconderme y posturear lo que no está en mí?</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Esta pregunta es especialmente punzante. Quizá, de las tres preguntas, esta es la más cotidiana, la más silenciosa, la que se cuela en cada correo, cada mensaje, cada interacción mediada por IA.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La IA puede ser un espacio seguro para ensayar conversaciones difíciles, explorar emociones, ganar confianza y encontrar palabras que aún no sabíamos decir. Pero también puede convertirse en refugio frente al rechazo, sustituto de relaciones reales, anestesia frente a la soledad y una forma de aparentar lo que creemos que deberíamos ser.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La diferencia no está en la herramienta, sino en el impacto:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>¿Me ayuda a presentarme con más verdad en el mundo real<br />o me ayuda a esconderme tras un personaje mejor editado?</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>¿Esa versión que ensayo me ayuda a vivir con más verdad ahí fuera?<br />¿O me acostumbra a habitar un personaje que solo existe donde no hay riesgo?</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No se trata de pureza ni de coherencia absoluta. Todos editamos. Todos ensayamos. Todos necesitamos espacios seguros donde probar versiones de nosotros mismos. Pero crecer no es parecer más. Crecer es <strong>habitar con más honestidad lo que ya somos, especialmente cuando es imperfecto</strong>.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Porque la IA puede ser espejo o máscara.<br />Puede ser taller o escaparate.<br />Puede ser práctica… o refugio.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y en esa elección cotidiana, casi imperceptible, se juega algo profundo: nuestra capacidad de seguir siendo humanos en un mundo que premia lo pulido, lo rápido y lo impecable.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Pregunta 3 &#8211; ¿Quién, o qué, está moldeando mis deseos?</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Los algoritmos no solo predicen lo que queremos. Lo entrenan.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Cuando nuestras preferencias se construyen a partir de recomendaciones automatizadas, métricas de popularidad y loops de validación, corremos el riesgo de confundir lo optimizado y que no es nuestro con lo auténtico y nuestro.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La pregunta incómoda es:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>¿Deseo esto porque lo he vivido y sentido…<br />o porque me lo han mostrado mil veces?</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Por qué estas preguntas importan ahora</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No estamos ante un futuro lejano. Estamos en un presente donde delegamos conversaciones emocionales a sistemas generativos, aprendemos a relacionarnos a través de interfaces, recibimos validación sin exposición y externalizamos partes de nuestra identidad.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La cuestión no es si la IA es buena o mala. La cuestión es en quién nos estamos convirtiendo al usarla.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Una invitación</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Te propongo algo simple: escucha la charla de Briony Cole y deja que estas preguntas te acompañen unos días. No para responderlas de inmediato, sino para observar.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Observa cómo te relacionas.<br />Observa cuándo evitas la incomodidad.<br />Observa qué deseos sientes como propios y cuáles parecen aprendidos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Quizá descubras que la tarea no es protegernos de la tecnología, sino proteger nuestra capacidad de seguir siendo humanos dentro de ella.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Si decides ver la charla, aquí la tienes. Sin prisa, por favor.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:html --><br />
<iframe width="560" height="315" src="https://www.youtube.com/embed/zSMcLEZgEeE?si=7cKPhB5aiIlkiwN_" title="YouTube video player" frameborder="0" allow="accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share" referrerpolicy="strict-origin-when-cross-origin" allowfullscreen></iframe><br />
<!-- /wp:html --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y si alguna de las preguntas te incomoda… probablemente ahí haya algo vivo esperando ser mirado.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No hace falta rechazar la tecnología. Hace falta usarla con conciencia.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/briony-cole-y-tres-preguntas-que-nos-devuelven-a-lo-humano-en-la-era-de-la-ia/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>IA mal usada: cuando la velocidad sustituye al criterio</title>
		<link>http://carlosgoga.com/ia-mal-usada-cuando-la-velocidad-sustituye-al-criterio/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=ia-mal-usada-cuando-la-velocidad-sustituye-al-criterio</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/ia-mal-usada-cuando-la-velocidad-sustituye-al-criterio/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 11 Jan 2026 19:50:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[innovación]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=2111</guid>
		<description><![CDATA[Lo peor es que todo lo anterior cae sobre las espaldas y el tiempo de quienes queremos trabajar bien e intentamos usar la IA con responsabilidad. Este fake-work, esta fake-intelligence, genera ruido, confusión, sobreproducción de materiales inútiles y decisiones mal planteadas. Y alguien tiene que limpiar, ordenar, rehacer, frenar, explicar. Ese alguien suele ser quien sí piensa, quien sí contrasta, quien sí entiende los límites de la herramienta.]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Empiezo a sentir una incomodidad creciente, cada vez mayor, con la manera en que se está usando la inteligencia artificial en muchos entornos profesionales.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No hablo de la IA como herramienta. Hablo del <strong>uso inconsciente, perezoso o directamente irresponsable </strong>que se está normalizando. Y de las consecuencias silenciosas que eso tiene para el trabajo, las relaciones y la salud de los demás, los que sostenemos sistemas humanos.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Profesionalismo low-cost</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-2111"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hay quienes utilizan la IA para resolverlo todo ya. Respuestas inmediatas, documentos pulidos, presentaciones aparentemente correctas, hojas de cálculo finiquitadas. Pero debajo de esa primera capa brillante de superficialidad solo hay falta de criterio, ausencia de comprensión real del asunto tratado y un descuido normalizado.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El resultado es una especie de profesionalismo low-cost: funciona por fuera, falla por dentro; no construye conocimiento, lo simula; no resuelve problemas, los aplaza envueltos en buena sintaxis y aparente eficiencia.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Una vieja anécdota (que ya no es tan vieja)</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hace unos 25 años tuve un jefe que venía del mundo de la consultoría estratégica. Los primeros meses fueron absolutamente caóticos porque arrastraba inconscientemente una tradición muy arraigada en su oficio: para él, cuando la presentación de PowerPoint estaba hecha, el trabajo estaba acabado.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El problema era que ya no estábamos en una consultora. Estábamos en una empresa de carne y hueso. Allí la presentación no era el final de nada, sino el índice del trabajo real que comenzaba después. Meses de ejecución. A veces años. Personas, fricciones, decisiones imperfectas, consecuencias. Costó tiempo desaprender esa confusión entre representar el trabajo y hacer el trabajo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>La ideotez amplificada</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hoy veo algo parecido, pero acelerado y amplificado.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Personas que se creen todo lo que la IA les devuelve, especialmente cuando ese “feedback” es positivo. La IA refuerza la idea, la celebra, la ordena… y entonces la idea pasa de ser mala a ser peligrosamente convincente.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Una estupidez bien redactada no deja de ser una estupidez. Pero ahora viaja más rápido, ocupa más espacio y se defiende mejor. Es la ideotez amplificada: cuando la falta de criterio del humano se combina con una máquina que no duda, no frena y no discute el sentido.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Es una versión actualizada de aquel &#8220;<em>espejito, espejito mágico, dime quien es la más guapa del reino</em>&#8221; que muchos recordamos de nuestra niñez, pero ahora en versión adulto, en el siglo XXI y con la letra actualizada a un &#8220;<em>pantallita, pantallita mágica&#8230; dime quien es el más listo y el más rápido de la empresa</em>&#8220;.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Postureo cognitivo</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hay otro fenómeno aún más delicado: personas que, sin saber del tema, presentan el conocimiento generado por la IA como si fuera propio. No hay contraste. No hay formación ni experiencia. No hay responsabilidad intelectual.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Solo hay postureo vital y profesional, una impostación que a veces roza lo ridículo y otras veces lo peligroso, porque se ofrece como conocimiento y criterio propio lo que no es más que eco algorítmico.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Correos que no son trabajo</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y aquí siento que aparece una versión más contemporánea y más popular de aquella vieja anécdota.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Ahora hay personas a mi alrededor que escriben un correo con ayuda descarada de la IA y esperan que les respondas de inmediato. Y si no lo haces, te acosan con mensajes y llamadas, como si la vida profesional fuera simplemente el intercambio frenético de correos generados por máquinas, confundiendo la comunicación entre humanos con enviar un prompt a una API.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Como si escribir fuera trabajar. Como si responder fuera avanzar. Como si el proceso humano, ese pensar, compartir y contrastar, decidir, ejecutar, pudiera comprimirse en un segundo de IA y sustituirse por una cadena infinita de emails.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Velocidad sucia que rompe sincronías</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Entre todos están añadiendo algo más: velocidad. Demasiada. Correos, documentos, contratos, decisiones, procesos… todo va más rápido, pero no necesariamente mejor. Es una falsa velocidad, de esas de &#8220;yo acabé y ahora te lo paso&#8221; que simplemente ensucia todo. Es una velocidad sucia que rompe relaciones y rompe sincronismos humanos, que genera falsas eficiencias y que empujar a que se toman decisiones antes de que exista comprensión compartida.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y donde no hay sincronía ni comprensión compartida, aparece el conflicto.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>El coste oculto</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Lo peor no es solo lo que se hace mal. Eso de por sí ya es malo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Lo peor es que todo lo anterior cae sobre las espaldas y el tiempo de quienes queremos trabajar bien e intentamos usar la IA con responsabilidad. Este <em>fake-work</em>, esta <em>fake-intelligence</em>, genera ruido, confusión, sobreproducción de información y materiales inútiles y deviene en decisiones mal planteadas, irrespetuosas, alejadas del buen hacer y el buen vivir. Y claro, alguien tiene que limpiar, ordenar, rehacer, frenar, explicar. Ese alguien solemos ser quienes sí pensamos, quienes sí contrastamos, quien sí entendemos los límites de la herramienta.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>El micro-riesgo de la IA</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y todo lo anterior no es un problema de IA</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No es un problema de tecnología. Es un problema de personas que están perdiendo su consciencia, criterio y ética profesional en pro de una ideotez amplificada, un postureo cognitivo y/o una velocidad sucia. </p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La IA no sustituye al pensamiento. Lo exige.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No reemplaza la experiencia. La pone a prueba.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>No elimina la responsabilidad. La multiplica.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Usar IA sin consciencia no te hace más productivo. Te hace más rápido… hacia el error y el conflicto.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Y quizá ha llegado el momento de decirlo en voz alta, aunque incomode.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/ia-mal-usada-cuando-la-velocidad-sustituye-al-criterio/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Un Cervantes homosexual: provocación o descubrimiento</title>
		<link>http://carlosgoga.com/un-cervantes-homosexual-provocacion-o-descubrimiento/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=un-cervantes-homosexual-provocacion-o-descubrimiento</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/un-cervantes-homosexual-provocacion-o-descubrimiento/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 16 Sep 2025 17:00:38 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=2058</guid>
		<description><![CDATA[Hace unos días vi la película El Cautivo, y algo en ella me removió de una manera inesperada. Y no fue el retrato de la vida en Argel ni el dolor del cautiverio, sino la insinuación de un Cervantes quizás homosexual, una posibilidad que nunca antes había considerado. Me descubrí distraído por esa idea, incapaz [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hace unos días vi la película <em><a rel="noreferrer noopener" href="https://www.filmaffinity.com/es/film222378.html" target="_blank">El Cautivo</a></em>, y algo en ella me removió de una manera inesperada. Y no fue el retrato de la vida en Argel ni el dolor del cautiverio, sino la insinuación de un Cervantes quizás homosexual, una posibilidad que nunca antes había considerado. Me descubrí distraído por esa idea, incapaz de dejarla pasar, como si la película hubiera abierto una puerta a un territorio incómodo pero fascinante. Tal vez me afectó tanto porque para mí la homosexualidad no es un dato anecdótico sino un hecho cargado de trascendencia cultural, espiritual y política: habla de identidades silenciadas, de deseos prohibidos y de la lucha (interior y exterior) por el derecho a ser uno mismo.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-2058"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Mientras avanzaba la historia, noté que mi atención se desviaba de la trama para irse detrás de esa pregunta: ¿y si Cervantes lo fue? ¿Qué habría significado para su vida, para su obra, para su silencio? Sentí que esta duda no era trivial, sino que tocaba algo profundo en mi manera de leer la literatura y de pensar la historia. En vez de descartar la idea, cuando llegué a casa empecé a ver adónde me llevaba. Y aquí estamos. Este texto nace de mi necesidad de interrogar la incertidumbre que nos dejó Cervantes, de mirar con otros ojos a la persona y su Don Quijote, y de preguntarme si en su locura y en su lealtad no podrían esconderse también historias nunca contadas.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hablar de un “Cervantes homosexual” no es formular una certeza histórica, sino abrir un espacio de provocación cultural. Busco y rasco en internet y en la IA y veo que sabemos mucho y a la vez muy poco de Miguel de Cervantes: conocemos sus batallas, sus cautiverios, sus oficios y sus libros, pero casi nada de su intimidad. A diferencia de otros escritores de su tiempo, no conservamos cartas de amor ni diarios personales. Tampoco hubo procesos judiciales que nos revelen sus inclinaciones. La imagen que nos llega es la de un hombre de carne y hueso que amó, sufrió y soñó… pero cuya vida afectiva está envuelta en silencio. Y en ese silencio, algunos han querido escuchar otra historia.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Hay quien junta algunas piezas de su puzle biográfico para imaginar a un Cervantes homosexual. La peli bien las recoge. Juan Blanco de Paz, compatriota renegado que convivió con él en Argel, lo acusó de “cosas viciosas y deshonestas”, aunque su testimonio fue desmentido por otros cautivos. Otros se fijan en la clemencia del bajá Hasan, que misteriosamente para nuestra mente no lo ejecutó a pesar de cuatro intentos de fuga: ¿favor personal?, ¿admiración?, ¿algo más? También está el duelo de 1569, que lo obligó a huir a Italia, interpretado por algunos como consecuencia de una acusación de sodomía (sin pruebas documentales). Se cita la carta-poder que otorgó a su esposa Catalina, vista como indicio de separación tácita, y el soneto satírico de Lope de Vega que insinúa su “falta de hombría”. Ninguna de estas piezas demuestra nada por sí sola, pero juntas invitan a la imaginación.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La España de Felipe II y Felipe III era un lugar peligroso para quien se salía de la norma. La sodomía era delito capital y podía llevar a la hoguera. Casos como el del conde de Villamediana o los procesos inquisitoriales contra frailes y soldados muestran que no era una amenaza retórica: era una realidad. En literatura, el tema estaba presente, aunque casi siempre como burla o condena. Quevedo envía a los sodomitas al infierno en <em>Los Sueños</em>, Vélez de Guevara describe vicios sexuales en <em>El Diablo Cojuelo</em>, Delicado muestra el submundo erótico de Roma en <em>La Lozana andaluza</em>, y Lope o Tirso usan personajes afeminados para provocar la risa del público. Cervantes, en cambio, guarda un silencio absoluto: ni burla, ni condena, ni representación.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Para jugar con esta idea, imaginemos por un momento que Cervantes hubiera escrito algo distinto, un triángulo afectivo entre Don Quijote, Sancho y Dulcinea:</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:quote --></p>
<blockquote class="wp-block-quote"><p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>DON QUIJOTE:</strong> ¡Oh, soberana Dulcinea, estrella de mis desvelos! Y sin embargo… hay otra luz que me guía.<br /><strong>DULCINEA:</strong> ¿Otra luz? Decid, que no he venido a juzgaros.<br /><strong>SANCHO:</strong> Pues creo que habla de mí. No hay noche que no sintamos el uno la respiración del otro.<br /><strong>DON QUIJOTE:</strong> Si existiera un reino donde el amor de un caballero por su escudero no fuese llamado locura… allí querría yo vivir.<br /><strong>DULCINEA:</strong> No soy rival, sino testigo. Fundad ese reino, y hacedlo eterno.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p></blockquote>
<p><!-- /wp:quote --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Ahora elijo un texto real (Parte I, capítulo XXV):</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:quote --></p>
<blockquote class="wp-block-quote"><p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>“Yo imagino que todo lo que digo es así, y píntola en mi imaginación como la deseo, así en la belleza como en la principalidad, y ni la llega Helena, ni la alcanza Lucrecia…<br />—Bien digo yo —responde Sancho— que vuesa merced tiene razón en todo, pero yo ¿qué sé si es la hija de un rico labrador del Toboso?<br />—Eso importa poco —replica Don Quijote—; que hay muchas hijas de labradores que son tan dignas de ser reinas y señoras como la mejor hija de rey.”</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p></blockquote>
<p><!-- /wp:quote --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>El contraste es claro: en la novela, Dulcinea es el motor único de la aventura, Sancho el testigo cómico. En la versión imaginada, Dulcinea se vuelve cómplice y Sancho centro de la emoción. Este juego permite sentir lo mucho que habría cambiado la novela si Cervantes hubiera querido expresar un deseo prohibido: el <em>Quijote</em> se habría convertido en un manifiesto de desafío radical.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Quienes rechazan la hipótesis recuerdan que la biografía de Cervantes carece de cualquier proceso judicial, algo que sí está documentado en otros casos; que la acusación de Blanco de Paz es poco creíble; que el favor del bajá Hasan se explica por el valor económico del cautivo; que su matrimonio con Catalina de Salazar se mantuvo hasta el final —ella lo nombró heredero y pidió ser enterrada junto a él—, y que en toda su obra no aparece ni un solo personaje homosexual, ni siquiera en tono de burla, recurso que le habría servido para reforzar su ortodoxia si lo hubiera querido. Sus personajes aman a mujeres, buscan su honra en matrimonios legítimos y cierran sus historias con bodas, como ocurre en <em>Persiles y Sigismunda</em>.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>La pregunta, entonces, no es si Cervantes fue homosexual —algo imposible de responder con las pruebas que tenemos—, sino por qué su obra guarda un silencio tan absoluto. ¿Fue autocensura o fue desinterés? Quizá fue un hombre prudente, que después de la cárcel, del cautiverio y de los rumores eligió no dejar resquicios que lo expusieran. Quizá fue un escritor que entendía su misión como la de hablar de lo humano universal —la libertad, la locura, el desengaño, el honor— y no de su confesión íntima. Quizá fueron las dos cosas a la vez: la prudencia del superviviente y la ambición del creador que busca la inmortalidad literaria.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Quizá <strong>la mayor riqueza</strong> de los silencios de Cervantes sea que permiten todo tipo de proyecciones. Así como hoy nos atrevemos a imaginar a un Cervantes homosexual, también podemos jugar con otras hipótesis igual de atrevidas: un Cervantes secreto espía de Felipe II, moviéndose entre Italia, Lepanto y Argel no solo como soldado y cautivo sino como agente de información; un Cervantes rico, recaudador de impuestos y administrador de fondos reales, que no fue el genio hambriento que los románticos nos pintaron; un Cervantes de sangre mestiza, quizá morisco o de ascendencia judía, cuya empatía con el “otro” en sus personajes podría tener raíces biográficas; incluso un Cervantes silenciosamente enamorado de una dama de la corte o de la reina, sublimando su pasión en las figuras idealizadas de Dulcinea y Sigismunda. Cada una de estas lecturas enriquece el mosaico de posibilidades y nos invita a explorar un Cervantes distinto al que nos enseñaron en la escuela.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>En el fondo, todas estas hipótesis cumplen la misma función: nos ayudan a acercarnos a un hombre cuya vida estuvo llena de luces y sombras. Un hombre que conoció el poder, la guerra, el fracaso, la cárcel y la gloria literaria, y que eligió contarnos su mundo en forma de novela. Jugar con la idea de que pudo ser homosexual, mestizo, espía o enamorado imposible no es tanto un acto de irreverencia como un recordatorio de que <strong>Cervantes pertenece a todas las épocas. </strong>Cada generación tiene derecho a descubrir su propio Cervantes, a leer en su obra lo que necesita para comprenderse a sí misma. Tal vez ese sea el mayor homenaje que podemos hacerle: mantener vivo el juego, seguir preguntándonos quién fue realmente el hombre que nos dio a Don Quijote.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/un-cervantes-homosexual-provocacion-o-descubrimiento/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Behind the Scenes of &#8220;Dancing&#8221;: The Cracks</title>
		<link>http://carlosgoga.com/behind-the-scenes-the-cracks/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=behind-the-scenes-the-cracks</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/behind-the-scenes-the-cracks/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 06 Oct 2024 11:44:43 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[dancing our way]]></category>
		<category><![CDATA[experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[corazón]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[oportunidad]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=1987</guid>
		<description><![CDATA[The story of &#8220;Dancing our Way to Human-AI Consciousness&#8221; is also the story of key cracks that I have gone through, both breakdowns —moments where things broke down—and jointures—moments where seemingly disparate parts of my life came together to form something new. These breakdowns and jointures represent profound realizations where the automatic pilot of my [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>The story of &#8220;<em><a rel="noreferrer noopener" href="https://theschoolofwe.com/dancing-our-way-to-human-ai-consciousness-free-pdf/" data-type="URL" data-id="https://theschoolofwe.com/dancing-our-way-to-human-ai-consciousness-free-pdf/" target="_blank">Dancing our Way to Human-AI Consciousness</a></em>&#8221; is also the story of key cracks that I have gone through, both breakdowns —moments where things broke down—and jointures—moments where seemingly disparate parts of my life came together to form something new. These breakdowns and jointures represent profound realizations where the automatic pilot of my behaviors was interrupted, my limited consciousness was manifested, and new awareness emerged. Each of these moments guided me on a path toward greater understanding of life and my place on it, something that we could refer as consciousness.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>If I had to trace the beginning, I would have to explore these breakdowns and jointures chronologically, as each one represents a step in my journey.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:more --><br />
<span id="more-1987"></span><br />
<!-- /wp:more --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Professional Breakdown: Shattering Illusions of Success</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>The first major crack in my life came during my early thirties, when I was a corporate executive seemingly on a successful career path. I had climbed high enough to regularly meet with the Presidents of large corporations. I thought these leaders would embody calmness, creativity, and freedom—the qualities I believed were waiting for me at the end of the corporate ladder, those qualities necessary to bring positive change. But instead, I found the opposite. These leaders lived in a constant state of stress, conflict, and political battles. Their power was an illusion, as they remained under the watchful eye of even higher hierarchies.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>This revelation hit me hard during one of my trips to Boston. Standing in front of a hotel room mirror, I was struck by a wave of terror: “<em>I keep coming to places I don’t want to be, meeting people I don’t want to meet, doing things I don’t want to do. What am I doing with my life?</em>”</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>This crack—the sudden realization that my professional path, which I thought would bring realization and happiness, was instead bringing emptiness—made me question everything. I could no longer continue on this path, and I made the deliberate choice to turn my life in a new direction.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Heart Breakdown: Confronting Emotional Truths</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>The next crack came during my divorce. One morning, I woke up with severe chest pain, fearing it was a heart attack. At the emergency room, the doctor asked about my symptoms, and I listed them: &#8220;<em>Chest pain, pain in my right side, and pain from my divorce</em>&#8220;. He smiled and said, “<em>This is easy. Just don’t divorce</em>”. When I explained that it wasn’t my choice, he suggested I was “<em>somatizing emotions</em>”—a term I had never heard before.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>This experience opened my eyes to the profound connection between emotions and physical health. I had always been disconnected from my emotional life, but now I realized my body was crying out for attention. I dove into reading about emotions and began the journey of learning how to navigate my inner world.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>During this time, I also experienced moments of unexpected joy. For instance, I realized that after the divorce, I would no longer have to deal with my mother-in-law—a small glimpse of relief amidst the storm. These emotional cracks, while painful, pushed me toward a deeper understanding of myself.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Willpower Breakdown: When Determination is Not Enough</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Another crack came when I started my own technology company. I had built this business with the intention of creating a lifestyle that would bring happiness, but instead, I found myself surrounded by stress, conflict, and fear. Despite my strong will to create something meaningful, I was unknowingly constructing a maze—a maze I couldn’t escape.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>In the end, I had to close the company, which meant facing bankruptcy. This breakdown showed me the limits of sheer willpower. No matter how much I wanted to control the situation, it was clear that external circumstances and inner contradictions were pulling me in different directions. It became obvious that willpower alone wasn’t enough if my actions weren’t aligned with a deeper truth.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Mental Breakdown: Questioning Reality</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Shortly after, I encountered another breakdown. I watched an <a href="https://www.youtube.com/watch?v=LPhANpsR1gM" data-type="URL" data-id="https://www.youtube.com/watch?v=LPhANpsR1gM" target="_blank" rel="noreferrer noopener">online documentary</a> that shook my understanding of the world, challenging official narratives about Christianity, 9/11, and the financial system. Suddenly, I felt like I didn’t know anything. Everything I had been taught to believe seemed shaky and unreliable.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>This realization prompted me to start a news fast and question everything I thought I knew. I launched a <a href="https://youtu.be/JlxS2fME3lc?si=efkQ4_-cN0YWqnKg" data-type="URL" data-id="https://youtu.be/JlxS2fME3lc?si=efkQ4_-cN0YWqnKg" target="_blank" rel="noreferrer noopener">new start-up</a> to seek clarity and pursue new ideas, but the economic crisis hit, and the project collapsed. This breakdown forced me to face the fragility of my perceptions and taught me how easily reality can shift when our assumptions are challenged.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Inner-Self Breakdown: Facing the Unknown Within</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>The next crack came through a psychologist friend who invited me on long walks by the sea. He would ask me simple yet profound questions: &#8220;<em>What do you like about yourself? What don’t you like?</em>&#8221; I remember feeling deeply uncomfortable with these questions, and even more confused by his insistence that I didn’t love myself.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>At the time, I resisted the idea. But it lingered. Eventually, I embarked on the Camino de Santiago, hoping to find peace. While walking, I experienced peace for the first time in my life—a peace that stayed with me until I returned to my regular life in the city, where it vanished again. A clumsy suicide attempt set off all the alarms, and I knew I needed to change. But I had no idea where to begin.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Jointure of a New Self: Piecing Together Inner Transformation</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>I started attending retreats where I cried, screamed, and released emotions I didn’t even know I had. These retreats brought a deep sense of peace, and I began to experience life differently. I reconnected with my body and found intimacy in relationships that felt magical. This was a time of deep transformation, where I started to feel whole again. It was a jointure—a moment where fragmented parts of myself began to come together. I wrote <a href="https://theschoolofwe.com/es/mi-carminar-paso-de-libertad/" data-type="URL" data-id="https://theschoolofwe.com/es/mi-carminar-paso-de-libertad/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">a book</a> to document these experiences, hoping to make sense of my transformation.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Jointure of a New &#8220;We&#8221;: Finding Collective Purpose</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>Later, I founded another technology company, but power struggles with my investors coincided with the rise of <a href="https://youtu.be/f_5SLtzvTJY?si=G1NUf_jir-GNjTPx" data-type="URL" data-id="https://youtu.be/f_5SLtzvTJY?si=G1NUf_jir-GNjTPx" target="_blank" rel="noreferrer noopener">the 15M movement</a> in Spain. As people took to the streets, I felt a deep connection to their desire for a different way of living. I left the company and wrote <a href="https://theschoolofwe.com/lovetopia-el-nuevo-mundo-que-llevamos-en-nuestro-corazon/" data-type="URL" data-id="https://theschoolofwe.com/lovetopia-el-nuevo-mundo-que-llevamos-en-nuestro-corazon/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">#lovetopía</a>, a novel that envisioned a new society centered around love instead of money.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>But the questions kept coming. A psychologist once asked me, “<em>How did you become the first lovetopian?</em>” I had no answer, but this question stayed with me. It became a guiding inquiry, pushing me to understand my transformation and the larger social changes I was witnessing.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>The Jointure of External Acknowledgment: Being Seen for Who I’ve Become</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>One of the most powerful moments of transformation came when others began to recognize the new me—not as a corporate executive, but as a person who had changed, someone who was being seen for who I truly was.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>At a festival on collaborative economy, I was asked to guide a collective meditation. This was a far cry from my former role as “executive” or “founder.” People referred to me as “the meditator guide,” and I realized that the old labels no longer applied. I was being seen for my new self.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>A similar shift happened when I was invited to speak at an event focused on alternative economies. The organizers received me with an unexpected level of respect and gratitude, hosting me at a five-star hotel and filling my agenda with cultural activities to deepen my connection to their region. It was clear that my <a rel="noreferrer noopener" href="https://www.youtube.com/watch?v=i_u0JpJQ1No" data-type="URL" data-id="https://www.youtube.com/watch?v=i_u0JpJQ1No" target="_blank">keynote</a> was valued not just for what I had to say, but for who I had become. I felt honored, not just as a speaker but as someone whose presence was truly appreciated.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>There were other affirmations, too. A journalist invited me to speak on a <a href="https://www.youtube.com/watch?v=9PppdH0lTRc" data-type="URL" data-id="https://www.youtube.com/watch?v=9PppdH0lTRc" target="_blank" rel="noreferrer noopener">well-known TV program</a> about technology’s impact on society, and in a public square in Madrid, a young woman approached me, recognizing me as the author of #lovetopia—a book that had touched her sister’s life.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>And then, at a retreat, a man I didn’t know shared something deeply personal. He told me that he had been struggling with his feelings toward men, fearing that no man would ever be good enough for his daughter. But after watching me interact with others, he said he finally felt a sense of relief. He could now imagine a man worthy of his daughter’s love. This acknowledgment was a profound moment of connection—a jointure where my transformation was reflected back to me through the eyes of someone else.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><strong>Holding Space for the Unknown and Opening to the New</strong></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>In each of these cracks—whether breakdowns or jointures—the key was learning to hold space for the unknown. It wasn’t easy. Each breakdown came with confusion, fear, and resistance to change. Each jointure came with clarity, surprise, and acceptance of change. But in holding that space, in not rushing to fix or control, I gradually let go the old and opened to the new.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>With each new opening came the next step in my journey, leading me to explore the concepts that now fill &#8220;<em><a href="https://theschoolofwe.com/dancing-our-way-to-human-ai-consciousness-free-pdf/" data-type="URL" data-id="https://theschoolofwe.com/dancing-our-way-to-human-ai-consciousness-free-pdf/" target="_blank" rel="noreferrer noopener">Dancing Our Way to Human-AI Consciousness</a></em>&#8220;. As I navigated these cracks, I learned that the path to consciousness often involves falling apart before we can put ourselves back together in a more authentic way.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p>As you read the book, I invite you to reflect also on your cracks, both breakdowns and jointures. What are the moments when you’ve broken down, resisted change, or been forced to confront the unknown? What are the moments when parts of you came together in unexpected ways? These experiences might just be the beginning of something new, maybe a dance to consciousness.</p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:separator --></p>
<hr class="wp-block-separator has-alpha-channel-opacity"/>
<!-- /wp:separator --></p>
<p><!-- wp:paragraph --></p>
<p><em>PD: If you feel to keep exploring about this post openly, the following podcast comments on it. The podcast is an AI podcast created using NotebookLM by Google.</em></p>
<p><!-- /wp:paragraph --></p>
<p><!-- wp:audio {"id":1991} --></p>
<figure class="wp-block-audio"><audio controls src="http://carlosgoga.com/wp-content/uploads/2024/10/Behind-The-Scenes-Cracks.wav"></audio></figure>
<p><!-- /wp:audio --></p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/behind-the-scenes-the-cracks/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>2</slash:comments>
<enclosure url="http://carlosgoga.com/wp-content/uploads/2024/10/Behind-The-Scenes-Cracks.wav" length="30032684" type="audio/wav" />
		</item>
		<item>
		<title>AI is coming</title>
		<link>http://carlosgoga.com/ai-is-coming/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=ai-is-coming</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/ai-is-coming/#comments</comments>
		<pubDate>Sun, 04 Jul 2021 18:56:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[clase creativa]]></category>
		<category><![CDATA[IA]]></category>
		<category><![CDATA[nuevas tecnologías]]></category>
		<category><![CDATA[otra economía]]></category>
		<category><![CDATA[apple]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[emprendedor]]></category>
		<category><![CDATA[empresario]]></category>
		<category><![CDATA[facebook]]></category>
		<category><![CDATA[google]]></category>
		<category><![CDATA[innovación]]></category>
		<category><![CDATA[microsoft]]></category>
		<category><![CDATA[nuevo trabajo]]></category>
		<category><![CDATA[oportunidad]]></category>
		<category><![CDATA[peligro]]></category>
		<category><![CDATA[RBU]]></category>
		<category><![CDATA[renta básica]]></category>
		<category><![CDATA[SiliconValley]]></category>
		<category><![CDATA[SillaSofáZapatilla]]></category>
		<category><![CDATA[tecnología]]></category>
		<category><![CDATA[tsunami]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=1832</guid>
		<description><![CDATA[Two years ago, I felt the need to update my own understanding regarding digital technology and the IT industry. I keep offering my 25-years point of view to businesspeople in a masterclass and it was maybe lacking some key points regarding “AI” (by “AI” I mean Artificial Intelligence). I guess this sense of vacuum was [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter size-full wp-image-1833" src="http://carlosgoga.com/wp-content/uploads/2021/07/ai-is-coming.jpg" alt="" width="879" height="307"></p>
<p>Two years ago, I felt the need to update my own understanding regarding digital technology and the IT industry. I keep offering my 25-years point of view to businesspeople in a <a href="https://theschoolofwe.com/programs-and-workshops/companies/digital-transformation-workshop-for-companies/" target="_blank" rel="noopener">masterclass</a> and it was maybe lacking some key points regarding “AI” (by “AI” I mean Artificial Intelligence).</p>
<p>I guess this sense of vacuum was watered by the reading of <a href="http://carlosgoga.com/yuval-noah-harari-sapiens-homo-deus-21-lesson-lovetopia/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Yuval Noah Harari’s</strong> trilogy</a> and his obsessive signaling of AI as the number one threat that we humanity face. At that time, the seeds of curiosity where already planted by two important movies that I enjoyed in 2014: <a href="https://www.filmaffinity.com/us/film889720.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Her</strong></a> and <a href="https://www.filmaffinity.com/es/film913067.html" target="_blank" rel="noopener"><strong>Transcendence</strong></a>.</p>
<p>Of course, my curiosity is not an easy one. I started in the digital industry in 1993 and I do not have much time neither patience for <strong>vaporware</strong> neither technology <strong>flashes</strong>, that orchestra of people overselling technology and its thousand naïve, isolated pitches. This maybe because I fully recognize that <strong>Amara’s Law</strong> is one of the particularly important rules of the industry: “<em>We tend to overestimate the effect of a technology in the short run and underestimate the effect in the long run”. </em>Last times that I made some similar efforts were with the arrival of smartphones and social networks in 2008, which I fully understood as a big inflection point; and with the irruption of sales pitches around <a href="http://carlosgoga.com/sobre-bitcoin-la-blockchain-y-las-posibilidades-de-estos-nuevos-destellos-tecnologicos/" target="_blank" rel="noopener"><strong>blockchain and bitcoin</strong> in 2016</a>, which I felt annoying and confusing.</p>
<p>So, this 2019, somehow, two opposite industry forces got my attention. On one hand, YouTube released a series of documentaries by the name of <a href="https://youtube.com/playlist?list=PLjq6DwYksrzz_fsWIpPcf6V7p2RNAneKc" target="_blank" rel="noopener"><strong>The Age of AI</strong></a> which fully opened my eyes and helped separating the wheat from the chaff. On the other hand, I found about <strong>Tristan Harris</strong> and his <a href="https://www.humanetech.com/" target="_blank" rel="noopener"><strong>Center for Humane Technology</strong></a>, which I felt as nicely embodying my own journey and my own worries. One year later, the documentary <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/The_Social_Dilemma" target="_blank" rel="noopener"><strong>The Social Dilemma</strong></a> was released. Both happenings feed up my curiosity and kicked off my will to better understand the state of the art of the industry as a whole and that of AI in specific. By the way, I strongly recommended these documentaries to you.</p>
<p>Following my rule of three, I chose three books. Finally, they resulted in three plus one. I felt to start by reading again a novel that would help to reframe the situation with some sweetness and magic. So, these were my choices. In total, four books, more than 1.500 pages with hundreds of margin notes and underlines, and lots of side reading and watching to deepen in those concepts, people and companies that were flowing in front of me:<span id="more-1832"></span></p>
<ul>
<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Origin_(Brown_novel)" target="_blank" rel="noopener">Origin, by Dan Brown</a> (545 pages)</li>
<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/The_Age_of_Surveillance_Capitalism" target="_blank" rel="noopener">The Age of Surveillance Capitalism, by Shoshana Zuboff</a> (535 pages)</li>
<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/AI_Superpowers" target="_blank" rel="noopener">AI Superpowers, by Kai-Fu Lee</a> (232 pages)</li>
<li><a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Life_3.0">Life 3.0, by Max Tegmark</a> (335 pages)</li>
</ul>
<p>Although the reading happened sequentially, the learnings aligned up in my mind with its own life. Let me invite them to come.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>About Artifitial Intelligence (AI)</strong></p>
<p>AI is arriving in waves. I like this approach as it fits nicely with the <a href="https://youtu.be/5FItsPF3kdA?t=630" target="_blank" rel="noopener">digital tsunami concept</a> and the convenience of understanding entrepreneurs and startups as surfers on their boards. I also like to think them as streams feeding a river. They are not meant to be sequential neither watertight but just an easy way to understand the unfolding of breadth and depth in AI. The first four come from Kai-Fu Lee and the last two come from Max Tegmark. Here they are:</p>
<ol>
<li><strong>Internet AI</strong></li>
<li><strong>Business AI</strong></li>
<li><strong>Perception AI</strong></li>
<li><strong>Autonomous AI</strong></li>
<li><strong>Artificial General Intelligence</strong></li>
<li><strong>Superintelligence</strong></li>
</ol>
<p>It helps to understand that they are <strong>nested</strong> so 6 includes all other five; then, 5 includes all other four; and so on.</p>
<p>It also helps to recognize that it is mainly about innovation in <strong>digital technology</strong>. I mean innovation in&nbsp;software which happens also because there is big innovation in hardware and peripherals. The <strong>software</strong> part is the code, the programming from simple apps to complex algorithms with all the big data and the machine learning around. The <strong>hardware</strong> keeps focusing on processing power, storage and communications bandwidth and speed from your pocket smartphone up to <a href="https://youtu.be/80aK2_iwMOs" target="_blank" rel="noopener">datacenters with hundreds-of-thousands of servers.</a> The <strong>peripherals</strong>’ part is the interaction with the real world, both input and output, with all kinds of devices, from gadgets up to robotics and autonomous machines (like cars and drones).</p>
<p>Additionally, it helps to remind that AI is <strong>digital</strong>, so it keeps building on the digital strategy and infrastructure that we use to articulate as “<em>any time, any place, any device, any person, and any happening</em>”. However, at this point it is important that AI broad intention is <strong>full autonomy and automation</strong> which means to operate without any person at all, which you can easily imagine already how big and deep the impact will have.</p>
<p>Lastly, it helps to notice that AI is the very <strong>sophisticated, complex frontline of digital innovation</strong>. This is important because AI is very demanding of top-level talent and financing, which is provoking that AI is currently <strong>concentrated</strong> around the <strong>two leading global technology hubs</strong>, that of the West and that of the East:</p>
<ul>
<li>West means USA means Silicon Valley (also East Coast) means the big five corporate ecosystems: Google/Alphabet, facebook, amazon, Microsoft, and Apple.</li>
<li>East means China means Shenzhen but also Beijing and other top cities means big groups like Tencent, Alibaba, TSMC and some other regional players.</li>
</ul>
<p>At this point, as a step into real life, I invite you to tour around the headquarters of &#8220;the five big&#8221; in the West so you can embody &#8220;that&#8221; which we are talking about. These are the links for the tour at&nbsp;<a href="https://youtu.be/rMt8voLhnrc" target="_blank" rel="noopener">Google</a>, <a href="https://youtu.be/FzcfZyEhOoI" target="_blank" rel="noopener">Apple</a>, <a href="https://youtu.be/lOTmYcxCxjU" target="_blank" rel="noopener">Microsoft</a>, <a href="https://youtu.be/t2-Tsgcy-P4" target="_blank" rel="noopener">Facebook</a>, and <a href="https://youtu.be/Dk3thX_pb5k" target="_blank" rel="noopener">Amazon</a>. Additionally, it maybe help to check the current ranking of <a href="https://fxssi.com/top-10-most-valuable-companies-in-the-world" target="_blank" rel="noopener">the most valuable companies in the world</a>. With this tour and this checkings, my hope is that you could feel the &#8220;push forward&#8221; that comes from the current strength of these corporations and the committment coming from all their executives, managers, and employees.</p>
<p>If you are not in the high-tech industry, and 99.9% of we humans are not, you should consider all those companies as <strong>the new big, multi-head dragon</strong> that you must know and with whom you must learn to live with in order to survive and thrive in the world to come.</p>
<p>Just in case, I would like to clarify that technology (as we know it nowadays) has plenty of &#8220;theoretical&#8221; space and room for improvement. From a physics perspective, there are not known limits for it so it will keep growing and improving at high (exponential) speed. <strong>Moore’s Law</strong> will work for years to come so we expect power and capacity to double and price to divide by two on a continuous basis.</p>
<p>Let me go back again to &#8220;the different waves of AI&#8221; and build its understanding with more details about their current form as they are manifestating themselves in society nowadays.</p>
<p><strong>Internet AI</strong> is about personalization. This is AI as mainly used by facebook and google when they relate to users. This is what <em>The Social Dilemma</em> masterfully illustrates. This is the AI which can have an ongoing conversation with all users, once at a time, creating personalized information bubbles. This AI is at the root of all complains regarding technology and smartphones being highly addictive and polarizing society to the extremes.</p>
<p><strong>Business AI</strong> is about optimization. This is the AI used by facebook and google when they relate to advertisers. This is also illustrated in <em>The Social Dilemma</em> regarding business and politics. Also, this is the AI as used by Microsoft and Amazon to better manage any business, any function, any industry, including their own. This AI is about optimizing and squeezing value out of every single opportunity. This AI is at the root of all major disruptive forces in industries as different as food delivery (Ubereats), carsharing (Uber), room rental (AirBnB) or new banking.</p>
<p><strong>Perception AI</strong> is about amplification. This is AI when it bridges from digital to offline, back and forward, thru all kind of devices and sensor. This AI is at the core of speech technologies and surveillance technologies. It is also the root of all advanced health services, and everything related to smart cities and real-time monitoring of whatever thing to be monitored.</p>
<p><strong>Autonomous AI</strong> is about human substitution in narrow areas of activity. This is the AI of driverless autonomous vehicles (from self-driving cars and trucks to autonomous drones) and robotics in general, and I mean by this almost everything robotic that you can imagine inside a building (including a factory or a hospital) which is repetitive or responds to a set of external variables.</p>
<p><strong>Artificial General Intelligence,</strong> or AGI, is AI which behaves as a subject which cannot be distinguished from a human being, and which is able to perform a wide array of activities and tasks as any person. The AI in the movie <strong>She</strong> is an easy illustration of this. Of course, this is when AI gets the threshold of general intelligence which allows for replacement of any person at any task at any place at any moment.</p>
<p><strong>Superintelligence</strong> is about a god-like entity with a much higher intelligence that human beings which can manage everything. People only option is to subordinate and surrender. The AI in the movie <strong>Trascendence</strong> is an easy illustration of this.</p>
<p>Just in case, let me remind here that <strong>AI targets full autonomy and automation</strong>, which means full independence of humans, which means full replacement of human beings, which means <strong>big big big machines</strong> working by themselves where humans help eventually on maintenance. In some situations, AI can be understood as a technology add-on of a human. However, again, AI targets to full automation and full replacement.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>About the impact of AI in society</strong></p>
<p>As such, <strong>impact</strong> on everything is enormous. This is <strong>widely known</strong> in the industry mainly because it is the digital industry creating it and setting the goals. No speculation here. Just remember that &#8220;<em>the best way to guess the future is to create it</em>&#8220;. And the digital industry is creating it in real-time.</p>
<p>Among all impact being considered as disruptive, there is plenty of positives all around which fully match all kind of dreams. However, regarding not so positive impact, there is common agreement of full disruption in two areas:</p>
<ul>
<li>the economy as we know it.</li>
<li>the military as we know it.</li>
</ul>
<p>The impact of AI in the <strong>economy</strong> has one big certainty in massive wealth creation and on big uncertainty regarding who will get it. Of course, if nothing changes and we keep in automatic pilot, new wealth creation will go to the pockets of the super-rich and the remainder 99.9% will end up worse than we are, which means poorer, as it has been already happening for the last two decades. The richest people in the world and the most valued corporations in the world are those of the digital industry. So, the uncertainty is not whether this is happening but <em>HOW TO CHANGE THIS</em> which is already happening. All the talk and noise and inventiveness about <strong>the future of work</strong> is a conversation about this change. The key thing here is not about which jobs will be but if there will be enough jobs for everybody. It is not about quality but about quantity considering that the AI target is to replace humans. When agreement is reached that there will be not enough jobs, so lots of people will not be able to work at all, then conversation opens to new tools for wealth distribution (different that jobs) like <strong>universal income</strong>.</p>
<p>The impact of AI in the <strong>military</strong> has also one big certainty in the massive manufacturing of <strong>lethal autonomous weapons</strong> (also called killer robots) and one big uncertainty regarding if there will be a large-scale AI war with unimaginable consequences. I read that current spending on AI by the US army was x6 bigger that all the non-military industries in 2016. We can easily guess that this is being followed by all other “modern armies”. A simple check on YouTube helps acknowledge that this is happening and that it started quite some years ago. Especially impactful is how much creativity is going to the so called <a href="https://youtu.be/vR91F3tp6eQ">killer drones</a> which are target-guided bullets. The uncertainty here is about the new geopolitics that all this is provoking and how parties will react to changes in the balance of military power. There is a warning light in the industry, but nothing looks like happening at street level, so threats and risks are also growing “autonomously”.</p>
<p>One key thing regarding &#8220;impact&#8221; is <strong>setting the goals</strong> for AI. This maybe the most difficult challenge ever as the goals that we define will be embedded inside AI and will drive its full power and strength in one direction. Remember again that <strong>AI is looking for full autonomy and automation</strong>, which means full independence of humans, which means&nbsp;<strong>big big big machines</strong>&nbsp;working by themselves <strong>in automatic pilot pursuing the goals 24&#215;7</strong>.</p>
<p>Currently, it looks like AI&#8217;s primary goal is economic and talks about &#8220;profit maximization&#8221;. <em>The Age of Surveillance Capitalism</em> clearly opens to the organizational mindsets, strategies and processes that built and keep holding this goal of &#8220;profit maximization&#8221; . And, let&#8217;s recognize it, AI is doing extremely well. All digital companies are in the top 10 of most valuable companies in the world and all founders are in the top 10 of richest people in the world. However, the side effects, out of the scope and goal definition, are also easily recognized. We have&nbsp;<em>The Social Dilemma</em> here to pinpoint them. Just in case, i point two very important side-effects: drug-type addiction of technology among young people, and extreme polarization and confrontation of political views among citizens.</p>
<p>Of course, nothing is publicly known about AI military goals. I sincerely hope and wish that we stay like this, without knowing, for centuries. No more comments.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>About the specifics of the books</strong></p>
<p>The book <strong>The Age of Surveillance Capitalism</strong>, by Shoshana Zuboff, mainly talks about waves 1 and 2 in the West and how much the industry is in automatic pilot, building extreme wealth inequality and skyrocketing the probabilities of negative impacts. The book is plenty of economic and business concepts that organize what is new in a interesting and useful approach, which I would like to thank her openly.</p>
<p>The book <strong>AI Superpowers</strong>, by Kai-Fu Lee, talks about how China is matching, ever surpassing all West efforts, and bringing a Chinese flavor to these AI game.</p>
<p>The book <strong>Life 3.0</strong>, by Max Tegmark, reflects about AI as a no limits, self-paced innovation process with extremely strong forces unfolding, forces that can be for the better or for the worse. It looks like to me that the we humans are behaving as witnesses without voice or vote in the AI self-paced creation process. Some side conversations are happening, but it feels that we society are fully in automatic pilot which means that we are conducting business for profit without accepting any responsibility for its negative side effects (now or later). Eventually, this book gets very theoretical (if you are not in the work of creating AI) and plays future in such a way that post-humane intelligence eventually will <strong>spread around the universe</strong>.</p>
<p>The book <strong>Origin</strong>, by Dan Brown, is a best-seller novel which I have read twice, first in English and later in Portuguese, which beautifully illustrates a story that helps here (no teaser).</p>
<p>All books represent a wakeup call about the huge threats and risks of AI. If we add these to other voices like Yuval Noah Harari and Tristan Harris, or my own voice, then it is extremely easy to accept and conclude that “<strong>AI is coming”</strong> like “the winter is coming” in <a href="https://en.wikipedia.org/wiki/Game_of_Thrones" target="_blank" rel="noopener">Game of Thrones</a>. The thing to be find is not even when it will arrive, as it is already reaching us a bit at a time, but whether we will be able to manage the side impact that it is bringing as it grows indefinitely.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/ai-is-coming/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>1</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Mi &#8220;nuevo yo&#8221; en esta &#8220;nueva normalidad&#8221;</title>
		<link>http://carlosgoga.com/mi-nuevo-yo-en-esta-nueva-normalidad/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=mi-nuevo-yo-en-esta-nueva-normalidad</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/mi-nuevo-yo-en-esta-nueva-normalidad/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 26 May 2020 15:55:37 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[English]]></category>
		<category><![CDATA[experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[corazón]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=1448</guid>
		<description><![CDATA[Eso que llaman la &#8220;nueva normalidad&#8221; nos ha llegado, sin excepción, a todos y cada uno, con independencia de cómo hemos vivido estas últimas semanas o lo qué opinemos sobre el corona-virus, el gobierno o el resto de nosotros (la ciudadanía). Esta &#8220;nueva normalidad&#8221; tiene algunas características directas e íntimas que facilita reconocer como el [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Eso que llaman la &#8220;nueva normalidad&#8221; nos ha llegado, sin excepción, a todos y cada uno, con independencia de cómo hemos vivido estas últimas semanas o lo qué opinemos sobre el corona-virus, el gobierno o el resto de nosotros (la ciudadanía).</p>
<p>Esta &#8220;nueva normalidad&#8221; tiene algunas características directas e íntimas que facilita reconocer como el &#8220;nuevo yo&#8221; y que agrupo en dos &#8220;novedades fuera&#8221; y dos &#8220;novedades dentro&#8221;.</p>
<p>Las novedades fuera (de ahí, F1 y F2) son las siguientes:</p>
<p><strong>F1.</strong> una exigencia de <strong>DISTANCIA SOCIAL</strong> y la correspondiente obligatoriedad de llevar <strong>MASCARILLA</strong> cuando no es factible;<br />
<strong>F2.</strong> una recomendación generalizada de <strong>NO TOCAR</strong> y de mantener una <strong>HIGIENE</strong> estricta;</p>
<p>Las novedades dentro (de ahí, D1 y D2) son estas:</p>
<p><strong>D1.</strong> una exposición permanente a la <strong>CONFUSIÓN</strong> y a la <strong>FALTA DE COHERENCIA</strong>;<br />
<strong>D2.</strong> una <strong>TORMENTA EMOCIONAL</strong> continua que a veces me arrastra al sufrimiento y la angustia, a veces a estados de alerta y tensión.<span id="more-1448"></span></p>
<p>A partir de aquí, es fácil empezar a anticipar como este &#8220;nuevo yo&#8221; entra en el kaos, en la incertidumbre y/o en el conflicto cuando, en cualquier situación del día a día, se encuentra con el pasado y casi, sin darse cuenta, entra en &#8220;<em><strong>piloto automático</strong></em>&#8221; y siente el empuje espontáneo, la inercia interior de actuar como siempre lo ha hecho. O sea, de actuar como el &#8220;antiguo yo&#8221;.</p>
<p>Dicho de otra manera, &#8220;<em>Yo soy obligatoriamente nuevo</em>&#8221; pero todo lo que me rodea y todo lo que hago aparenta espontáneamente &#8220;viejo y antiguo&#8221;. Da igual lo que digan en el telediario o lo que lea en facebook; la realidad es que lo &#8220;antiguo&#8221; se antoja muy normal y cuando me relajo y me despisto, sin darme cuenta, me regurgita mi &#8220;antiguo yo&#8221; y me nace hacer lo de siempre.</p>
<p>Y si piensas conmigo, reconocerás que así, de repente, a golpe de telediario, la manera &#8220;normal&#8221; de todo ya es &#8220;antigua&#8221; porque nada de lo que siempre has hecho lo puedes hacer igual y ahora lo tienes que hacer todo de una manera nueva. Así pues, el &#8220;nuevo yo&#8221; que lleva encima el F1 y el F2 anterior parece que vive en lo &#8220;antiguo&#8221; y esto despierta D1 y D2: &#8220;antiguas&#8221; situaciones como ir a comprar; &#8220;antiguos&#8221; lugares como la casa de mis padres; &#8220;antiguas&#8221; relaciones como re-encontrarme con los amigos; &#8220;antiguas&#8221; rutinas como salir a pasear; y &#8220;antiguos&#8221; hábitos como llevar gafas de sol. Todo, de repente todo requiere un &#8220;nuevo esto&#8221;, un &#8220;nuevo aquello&#8221;, un &#8220;nuevo lo otro&#8221;&#8230;</p>
<p>Claro, ¿cómo no vamos a estar confundidos y en continua tormenta emocional? Cuando entro en <em>piloto automático</em>, se me olvida F1 y F2; luego, me doy cuenta y me siento fatal y culpable&#8230; o sea, D1-D2 en solitario. Cuando estoy pendiente del &#8220;nuevo yo&#8221;, entonces mantengo la distancia y niego el contacto, o sea, hago F1 y F2 pero entonces voy en contra de lo más básico de la naturaleza humana, también me siento fatal y D1-D2 en solitario de nuevo. Por otro lado, cuando es otro el que entra en <em>piloto automático</em> y se olvida de su F1 y F2 &#8230;. resulta que reacciono D1 y D2, pero ahora de rebote. Vamos, que mi D1-D2 dependen no sólo de mi, sino también del otro ¡Ni que decir cómo es cuando en lugar de hablar de sólo 2 personas resulta que hablamos de un gran grupo de 10 ó de 20 personas!</p>
<p>Como si esto no fuese ya suficiente, la situación se manifiesta infinitamente compleja y agravada porque cada uno de nosotros entendemos F1 y F2 diferente, y también experimentamos D1 y D2 diferente. Tanto es así que sin darnos cuenta adoptamos un &#8220;posicionamiento individual&#8221; en lo relativo al corona-virus, que en realidad es a nuestra experiencia F1-F2-D1-D2 de lo que estamos viviendo, y lo hacemos íntimamente nuestro. Así, unos se sienten &#8220;<strong>oficialistas</strong>&#8220;, totalmente alineados con el discurso oficial. Otros, sin embargo, se posicionan &#8220;<strong>fundamentalistas</strong>&#8221; porque prefieren más y más duro y más tiempo. Algunos aparentan &#8220;<strong>relativistas</strong>&#8220;, siempre haciendo una lectura parcial, cómoda e interesada del contexto, de yo, del otro. Incluso están los que desafían cualquier forma de orden o regla nueva y aparentan &#8220;<strong>anarquistas</strong>&#8220;.</p>
<p>Y así, sin casi quererlo y sin ser conscientes de ello, espontáneamente, sin apenas darnos cuenta, cogemos nuestro &#8220;posicionamiento individual&#8221;, nuestra combinación personal de F1-F2-D1-D2 y lo extrapolamos a lo bruto, en un ejercicio de confrontamiento con el otro, generalizando a diestra y siniestra en todo lo que rodea al corona-virus, al gobierno y al resto de nosotros.</p>
<p>El resto ya te lo imaginas porque los has visto y seguramente experimentado. Este gran baile inconsciente de millones de F1-F2-D1-D2 es el gran caldo de cultivo de los <strong>policías de balcón</strong>, el <strong>radicalismo político</strong> y las <strong>teorías de la conspiración</strong>.</p>
<p>Y si, he elegido hablar de F1-F2-D1-D2 para que la confusión y dificultad al leer este artículo se sincronice con la verdadera confusión y dificultad, la que estamos viviendo y la que incómodamente se está instalando en nuestras vidas.</p>
<p>Llegado hasta aquí, la pregunta fácil es ¿qué puedo hacer? ¿cómo integro mejor este &#8220;nuevo yo&#8221; en mi &#8220;nueva normalidad&#8221;? Reconociendo que no hay recetas ni varitas mágicas, lo mejor que te ofrezco es <strong>PRACTICAR</strong> una y otra vez los siguientes cuatro pasos, estos que enuncio como un nuevo <strong>1-2-3-4</strong> para que resulten fáciles y de utilidad:</p>
<p><strong>1.</strong> permitirte <strong>parar</strong> ante lo nuevo, sea lo nuevo en ti y/o lo nuevo en el otro, y <strong>respirar</strong> mientras lo observas;<br />
<strong>2.</strong> <strong>observa</strong> lo nuevo y conecta voluntariamente con un sentir de <strong>curiosidad</strong> y de <strong>amabilidad</strong>, evitando caer en la descalificación y el juicio fácil hacia lo diferente;<br />
<strong>3. reconoce lo común</strong> y novedoso de la experiencia que todos y cada uno de nosotros estamos viviendo, esos F1-F2-D1-D2 que ahora ya conoces;<br />
<strong>4. elige</strong> maneras que <strong>ayuden</strong> al momento <strong>presente</strong> y que eviten el conflicto y el enfrentamiento fácil (entendiendo por &#8220;maneras&#8221; una combinación de F1-F2-D1-D2 cómoda y armoniosa).</p>
<p>PS: Mi &#8220;nuevo yo&#8221; te sonríe y te saluda <img src='http://carlosgoga.com/wp-includes/images/smilies/icon_smile.gif' alt=':)' class='wp-smiley' /> </p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/mi-nuevo-yo-en-esta-nueva-normalidad/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>Desde La Gran Distracción hacia La Gran Pausa</title>
		<link>http://carlosgoga.com/desde-la-gran-distraccion-hacia-la-gran-pausa/?utm_source=rss&#038;utm_medium=rss&#038;utm_campaign=desde-la-gran-distraccion-hacia-la-gran-pausa</link>
		<comments>http://carlosgoga.com/desde-la-gran-distraccion-hacia-la-gran-pausa/#comments</comments>
		<pubDate>Fri, 27 Mar 2020 12:28:21 +0000</pubDate>
		<dc:creator>carlosgoga</dc:creator>
				<category><![CDATA[cambio]]></category>
		<category><![CDATA[crisis]]></category>
		<category><![CDATA[experiencias]]></category>
		<category><![CDATA[amar]]></category>
		<category><![CDATA[amor]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://carlosgoga.com/?p=1436</guid>
		<description><![CDATA[Oficialmente, ya llevo dos semanas en esto tan nuevo que llamamos cuarentena, confinamiento y distanciamiento social por el coronavirus. ¡Vaya experiencia inesperada para este mes de marzo de 2020! Mis pequeños planes, como los de todos, han volado con estos aires que resoplan desde las carcajadas de la Vida. Las formaciones se cancelan o pasan [...]]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="aligncenter wp-image-1440" src="http://carlosgoga.com/wp-content/uploads/2020/03/blog_great-distraction-300x94.jpg" alt="" width="450" height="140" /></p>
<p>Oficialmente, ya llevo dos semanas en esto tan nuevo que llamamos cuarentena, confinamiento y distanciamiento social por el coronavirus. ¡Vaya experiencia inesperada para este mes de marzo de 2020!</p>
<p>Mis pequeños planes, como los de todos, han volado con estos aires que resoplan desde las carcajadas de la Vida. Las formaciones se cancelan o pasan a online (¡y a mi no me gusta nada nada el online!). El concierto de Snatam Kaur en Lisboa y las fallas en Valencia suspendidas. Y el largamente esperado lanzamiento de <strong><a href="https://www.theschoolofwe.com">The School of We</a></strong> lo hemos tenido que abortar.</p>
<p>Y además, como si de un genio &#8220;cumple-deseos&#8221; se tratase, yo que empezaba a quejarme de que tanto viajar y tanto movimiento me estaba pesando y afectando, ya llevo 14 días consecutivos &#8220;anclado&#8221; en el mismo lugar&#8230; ¡algo que no sé ni pensar ni recordar cuántos años hacía que no ocurría! &#8220;Cuidado con lo que deseas, amigo&#8221; escuché ayer durante una peli de Netflix.<span id="more-1436"></span></p>
<p>Algo excepcional, sin duda, el espacio inesperado que han ocupado las &#8220;tres&#8221; pantallas: la grande televisión que me trae las noticias del mundo (macro); la mediana ordenador porque me acerca al trabajo (micro); y la pequeña teléfono que me permite estar conectado con la gente que quiero y que está lejos (nano). Tres pantallas, tres planos de relación con todo lo que está ahí fuera: con la sociedad (macro); con mis organizaciones (micro); y con mis seres queridos (nano).</p>
<p>Y me doy cuenta de que las tres pantallas juntas conspiran para convertirse, como en aquella película de George Clooney llamada &#8220;La Tormenta Perfecta&#8221;, las tres pantallas son la distracción perfecta, <strong>&#8220;La Gran Distracción&#8221;</strong>, la madre de todas las distracciones.</p>
<p>Por supuesto, gran distracción porque siento como las tres pantallas (juntas y por separado) me hipnotizan y como mi atención se pega, se queda anclada en ellas, dificultando ofrecerme, a través del ofrecer de mi atención, a las personas que están aquí, conmigo, compartiendo espacio y tiempo.</p>
<p>De repente, estar presente con mi atención, practicar la presencia aquí y ahora, es especialmente difícil y me requiere de un mayor esfuerzo, de una mayor vigilancia de mi propia atención (practicando lo que conocemos como meta-atención) aunque sólo sea como esfuerzo de resistencia hacia las tres pantallas que me empujan hacia la no-presencia, o la ausencia.</p>
<p>Recuerdo con espontaneidad que la PRESENCIA es una de las cinco manifestaciones del verbo AMAR y me duele el recuerdo al sentir que debilito mi capacidad de AMAR cuando permito que se debilite mi PRESENCIA. Y me digo&#8230; &#8220;Yo quiero seguir amando y lo voy a hacer reforzando mi presencia&#8221;.</p>
<p>Pero si fuese sólo esto, sería simplemente &#8220;distracción&#8221; y bastaría con apagar las pantallas y punto. El &#8220;gran&#8221; llega por lo que claramente siento que siembran en mi: &#8220;miedo&#8221;, miedo fuera, miedo al lado y miedo dentro. Y esto, por mucho que apague las pantallas, se queda en mi.</p>
<p>Quizás suena bruto, pero siento que las 3 pantallas me han preñado de miedo y que estoy rebosante de miedo, miedo tan consciente como inconsciente, y que es mi responsabilidad identificarlo, sacarlo, limpiarme de tanto miedo y retornar al espacio del no-miedo para permitir recuperar la comodidad del amor, la gran libertad que ilustra mi anhelo de vivir.</p>
<p>¿Miedo fuera? Si, siento con claridad mi miedo a los que están dirigiendo está crisis y especialmente mi miedo a sus reacciones precipitadas, ignorantes, torpes y erráticas que arrancan desde su propio gran miedo y que van a destrozar mucho más de lo que están queriendo proteger. Si, siento el miedo a que estemos viviendo en tiempo real una serie de Netflix, tan propia de estos tiempos, de dramas y ficción, donde vivamos grandes guerras entre héroes y villanos.</p>
<p>¿Miedo al lado? Si, siento el miedo a que mis seres queridos se contagien y sufran y mueran. Si, siento el miedo a que mis seres queridos (donde me incluyo) nos veamos arrastrados a otra gran crisis de dineros y de estilo de vida cuando aún seguimos reconstruyendo lo que la anterior crisis destrozó. Si, siento mi miedo al gran miedo de los demás y sus descalificaciones y sus juicios rápidos en lo más cotidiano del vivir que amenazan con ensuciarlo todo aún más.</p>
<p>¿Miedo dentro? Si, siento el miedo a desorientarme y confundirme y no saber cómo seguir. Si, siento el miedo a mis propias ideas y opiniones y a mi anhelo de permitir y honrar a la vida también cuando nos trae muerte.</p>
<p>Y por supuesto, miedos como son, todos ellos, siento cómo me bloquean y me paran y me hacen encogerme de cuerpo y de mente, recogerme pequeñito e incapaz.</p>
<p>Y siento con facilidad como el bloqueo frío de mis nuevos miedos se instala en la garganta, se disfraza de cansancio y colisiona con el movimiento que llega automático de mis viejos anhelos.</p>
<p>Así es, ya llevo dos semanas en esto tan habitual que llamamos cuarentena, y soy yo quien elige hacer algo nuevo desde la Gran Distracción, la de las tres pantallas y los tres miedos. Y ese algo nuevo me regurgita llamarlo la Gran Pausa, un parar tanto como pueda para respirar y sonreír muchas veces, ocuparme sólo de lo básico del vivir sencillo y fácil y fundirme con lo bonito y lo bello del pequeño mundo que me rodea.</p>
<p>Y desde esta quietud, observar, observar y observar. Observar fuera, observar al lado y observar dentro. Porque en el observar siento que encontraré mi siguiente paso.</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://carlosgoga.com/desde-la-gran-distraccion-hacia-la-gran-pausa/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
